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La revisión de traducciones
04 Feb 2019

La revisión de traducciones: esa gran desconocida

El objetivo de esta serie de artículos es arrojar un poco de luz sobre una tarea tan desconocida como esencial dentro del proceso de trabajo de un proyecto de traducción: la revisión. Se trata de un término sorprendentemente ambiguo e indefinido incluso para los profesionales del sector.

 

Definición del término revisión

 

De forma breve, con revisión (en inglés: editing, checking o reviewing) se hace referencia a la fase del proceso de traducción en la que se corrigen los errores y/o se mejora la calidad de la traducción, comparando el texto original con el texto meta. Esta fase es realizada por un profesional diferente a quien se ocupa de la traducción. Por el contrario, en la fase de corrección (en inglés: proofreading), denominada “revisión unilingüe” por Horguelin y Brunette en su libro Pratique de la révision (1998), se revisa el texto traducido sin comparar en ningún momento la traducción con el texto original.

Ninguno de estos dos conceptos debe confundirse con la “autorrevisión” (de la que habla nuestra compañera Isabel Cutillas en La revisión: el yang de la traducción), que se corresponde con la tarea obligada que cada traductor debe realizar tras sus propias traducciones.

La secuencia general es o debería ser: traducción, revisión y corrección.

Una vez conocidos los conceptos, nos preguntamos: ¿Es la revisión de la traducción un servicio complementario ofrecido por las empresas como valor añadido al producto? ¿O es una parte inherente de la traducción?

 

Papel de la revisión en los procesos de calidad

 

El papel de la revisión como procedimiento estándar para garantizar la calidad en los procesos de traducción es indudable.

Sin embargo, su importancia varía según de qué sistema de calidad se trate. En algunos casos (por ejemplo, la norma alemana DIN 2345 o la norma LISA QA Model), su uso es obligatorio dentro del proceso de calidad. En otros (por ejemplo, el Centro de Traducción de los Órganos de la UE), no lo es siempre.

Existen otros procedimientos para garantizar la calidad de la traducción. Los más utilizados son: la revisión parcial (revisión de muestras seleccionadas al azar) y la lectura completa del texto traducido. Sin duda, la revisión ofrece las mejores garantías de calidad y reducción de riesgos.

 

Fases del proceso de revisión

 

En todo proceso de traducción debe existir un encargo de revisión en el que se establezcan las instrucciones que el revisor debe seguir en todo momento (tipo y grado de revisión, parámetros, etc.). Dicho encargo no responde a una tipología estándar, sino que varía enormemente según el caso.

Antes de proceder con la revisión en sí, resulta imprescindible realizar una lectura parcial de la traducción para conocer la pertinencia y rentabilidad de llevarla a cabo. En caso de no ser rentable (por la baja calidad de la traducción), habría que retraducir el texto original.

Una vez que se decide realizar la revisión, esta debería incluir, al menos, las siguientes tareas:

Revisión del contenido: con la ayuda de los programas TAO (traducción asistida por ordenador), el revisor debe garantizar la correcta traducción de todo el contenido. Debe asegurarse de que sus cambios o mejoras respondan en todo momento a las instrucciones del encargo de revisión.

Homogeneización terminológica: ya que en muchos casos la traducción ha sido realizada por varios traductores a la vez, el revisor deberá llevar a cabo la homogeneización terminológica, en estricto cumplimiento del encargo de revisión y de los posibles glosarios, guías de estilo o cualquier otro material de referencia indicados en el encargo. Esta tarea a veces queda relegada a la fase siguiente de corrección.

Lectura final de verificación: tras la revisión y la homogeneización terminológica, el revisor deberá realizar (preferiblemente sobre papel) una lectura final del texto traducido para garantizar la correcta fluidez en la redacción. Esta tarea a veces queda relegada a la fase siguiente de corrección.  

No incluimos aquí aquellas tareas básicas que el revisor debe realizar: corrección ortográfica, de dobles espacios, etc., así como el uso de cualquier otra herramienta informática que pudiera ser de ayuda en la revisión.

El objetivo de la revisión debe ser corregir los errores. Si el número de errores es demasiado alto o el revisor es demasiado “atrevido”, la revisión pasa a convertirse en “retraducción”, lo que implica más tiempo, más trabajo y más dinero, tanto para la agencia de traducción como para el cliente.